Entre todas las actividades humanas, aprender ha sido una de
las más antiguas, todo hombre, está sometido a un largo proceso de aprendizaje
desde su nacimiento hasta su muerte. Aprender significa incorporar a nuestra
vida las situaciones o experiencias vividas y que éstas, nos cambien de alguna forma.
El aprender nos da la oportunidad de crecer, de asimilar la realidad y aun
transformarla.
El proceso educativo requiere que nadie piense por nosotros,
ni vea por nosotros, ni hable por nosotros ni –finalmente- actúe por nosotros.
NO CONFUNDAMOS APRENDER CON ESTUDIAR
Desde el mismo día de tu nacimiento empezaste a aprender infinidad
de cosas. Un niño que al explorar su ambiente se quema con un calentador,
aprende. El que ve una película, el que monta un caballo, aprende. Pero he
dicho aprender y no estudiar. Y como sin proponérselo siquiera uno aprende, se
comete el error de pensar que la misma
facilidad que se tiene para aprender se tendrá también para estudiar. Y esto es
total y absolutamente falso. Un joven podrá tener gran facilidad para aprender,
pero necesitará desarrollar y dominar una técnica concreta de estudio.
Si hasta para hacer un barquito de papel necesitas saber “cómo
hacerlo” para estudiar matemáticas o historia también necesitarás saber cómo
estudiar con eficiencia.
Hay casos en que un mal método de estudio produce desaliento
y hace dudar inclusive de la capacidad personal.
Aprender a estudiar es una inversión que te retribuirá toda
tu vida.